Marc Bloch proyecta en La extraña derrota una visión diáfana y precisa sobre la victoria nazi ante Francia en la II Guerra Mundial

Este libro analiza una sociedad en crisis que se rindió fácilmente ante el empuje hitleriano. La obra es la reflexión de un intelectual que asume la responsabilidad de quienes no se atrevieron a implicarse en los problemas de su tiempo.

El 22 de junio de 1940 terminó la Batalla de Francia, dando como resultado la capitulación de la Tercera República Francesa ante las fuerzas alemanas del Tercer Reich. Esta derrota estremeció a toda Europa y ha sido categorizada como uno de los mayores desastres militares de la historia.

Ante esta situación de sorpresa, surgieron varias preguntas: ¿Qué ha pasado? ¿Quién es el responsable? ¿Cómo ha podido caer en unos meses la supuesta mayor potencia continental, apenas 20 años después del Tratado de Versalles? Como respuesta a estos interrogantes, Marc Bloch escribió La extraña derrota, un libro que hoy, 80 años después, sigue siendo una obra básica para estudiar estos sucesos.

La extraña derrota trata sobre el fracaso militar francés en la Segunda Guerra Mundial

Antes del análisis de esta obra, considero importante conocer al autor. Marc Bloch fue un historiador francés de la primera mitad del siglo XX. Nació en 1886, en Lyon, en el seno de una familia de origen judío. Estudió Historia en París y fue movilizado como sargento al estallar la Primera Guerra Mundial, en la que participó activamente, lo que le llevó a terminarla con el rango de capitán, con la obtención de cuatro menciones honoríficas y la consecución de la Gran Cruz del mérito militar.

En 1919, fue nombrado profesor adjunto de Historia Medieval en la Facultad de Estrasburgo. En esta ciudad realizó la mayor parte de su obra como docente e investigador, en la que vivió hasta 1936. Durante estos años, creó la revista Annales d’histoire économique et sociale, junto con su amigo Lucien Febvre. En 1936 abandonó Estrasburgo al ser nombrado profesor titular de Historia Económica en la Sorbona, donde un año después pasó a ser catedrático. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se presentó voluntario a pesar de que por edad y responsabilidades familiares no fue llamado a filas. Vivió el desastre del ejército del Norte durante la Batalla de Francia, en donde fue uno de los trasladados a Inglaterra desde Dunkerke.

Tras el armisticio, regresó a la zona no ocupada donde consiguió trabajo en la Universidad de Montpellier, pese a las trabas administrativas interpuestas por culpa de su origen judío. Tras la ocupación de la llamada Zona Libre por parte de los alemanes, decidió unirse a la resistencia francesa. En 1943, pasó a la clandestinidad y formó parte activa del grupo de la resistencia Franc-Tireur. A principios de marzo de 1944, fue detenido, interrogado, torturado y fusilado el 16 de junio de ese mismo año.

La extraña derrota es un libro que analiza los problemas del ejército francés en la Segunda Guerra Mundial

Marc Bloch, pese a su muerte prematura, dejó tras de sí un importante legado, y es considerado uno de los historiadores más importantes del siglo XX. Contribuyó a la renovación total de la enseñanza de la Historia en Francia, a través de la nueva corriente historiográfica que fundó junto a Lucien Febvre: la Escuela de los Annales. Mediante sus numerosos escritos, entre los que destacan: Los reyes taumaturgos (1924), La historia rural francesa: caracteres originales(1931), La sociedad feudal (1939-40), Introducción a la historia(1949) y La extraña derrota (1946), logró promover el estudio sincrónico y comparativo.

Es en el marco de los últimos años de su vida donde aparece La extraña derrota, obra que, junto a Introducción a la historia, fue escrita en 1940. Sin embargo, debido a la guerra y al origen y a las actividades del autor, tuvo que pasar inadvertida hasta la liberación de Francia, y acabó publicándose de manera póstuma.

El propio escritor, conocedor de su posible destino, comenzó su libro con las siguientes líneas: “¿Estas páginas serán publicadas alguna vez? No lo sé. En cualquier caso, es probable que durante mucho tiempo no puedan ser conocidas fuera de mi entorno inmediato“. Esta frase deja constancia de la situación de incertidumbre en la que vivía el historiador galo. Después de la guerra, la obra fue editada y publicada en 1946 por el grupo de la resistencia Franc-Tireur, del que Bloch había formado parte.

La extraña derrota es un ensayo sobre el hundimiento militar francés en la Segunda Guerra Mundial. La temática de esta publicación va más allá de un estudio formal sobre los sucesos ocurridos. Bloch utilizó todas las herramientas que tenía a su disposición para hacer un documento desde todas las perspectivas que le eran posibles: testigo, soldado, ciudadano e historiador.

Debido a esto, el escritor logra, a través de un método histórico, examinar no solo los problemas del ejército, sino también hacer un examen de conciencia como ciudadano francés. Esto le permitió tocar temas mucho más delicados, pues analiza la mentalidad francesa tras la Primera Guerra Mundial y disecciona el sistema militar y político de Francia. La propia obra es un reflejo de la sensación de abatimiento y de duda de los franceses en esa época.

Todos estos aspectos son de gran importancia a la hora de estudiar las causas y las consecuencias de la derrota gala en el conflicto armado, un acontecimiento clave para la historia de Europa, tal y como explica Tony Judt en su obra sobre el siglo XX: “La victoria de Hitler (…) definió las actitudes británicas y estadounidenses hacia Francia para la siguiente generación. Precipitó la caída de la III República Francesa y el establecimiento del régimen autoritario y colaboracionista de Vichy. Confirmó los delirios de Hitler sobre su genio estratégico, reforzó su autoridad sobre sus generales y le dejó manos libres para concentrarse en derrotar a Gran Bretaña y (…) dirigir su atención hacia el sureste de Europa y la Unión Soviética”.

Marc Bloch señala en La extraña derrota que los mandos militares franceses eran unos incompetentes

Esta obra destaca entre otras que se escribieron sobre el mismo tema y en las mismas fechas, como Tragédie en France (1940) de André Maurois o La agonía de Francia (1941) de Manuel Chaves Nogales, por ser en gran medida la más estudiada y leída de todas. Esto es debido principalmente a dos razones: en primer lugar, por el carácter exhaustivo del análisis y la correcta realización del mismo. Además la obra está expuesta en un formato que facilita la lectura, cuyo público objetivo va más allá del ámbito académico.

En segundo lugar, este libro ha sido utilizado en repetidas ocasiones como un ejemplo destacado del compromiso del historiador con su tiempo. En relación con este punto, Jordi Canal habla de como Bloch, a través de esta publicación, es capaz de hacer historia sobre los sucesos de los que fue testigo y protagonista parcial, manteniendo la cabeza fría y aplicando el análisis sistemático que corresponde a un historiador. Por lo tanto, La extraña derrota sirve para demostrar que es posible elaborar una historia del presente, si uno es lo suficientemente concienzudo.

Todos los autores citan y mencionan a Bloch a la hora de tratar este tema. De hecho, escritores como Stanley Hoffmann llegan a afirmar que esta obra “sigue siendo el análisis más penetrante y acertado de las causas de la derrota”. Además, el prestigio del autor, unido a su triste final relacionado con el propio conflicto, ha generado un legado difícil de superar. Pongo como ejemplo a Ernest R. May, que en su obra sobre la caída de Francia de 1940, plantea una visión distinta a la de Marc Bloch. Aun así,  May muestra desde el primer momento que su intención es complementar la obra del francés, y señala que en ningún caso trata de cuestionarla.

Análisis de la obra

El libro de Bloch consta de tres partes o capítulos: Presentación del testigo, La deposición de un vencido y Examen de conciencia de un francés. En las páginas que ocupan el apartado Presentación del testigo, el autor se presenta a sí mismo. Quiere que sepamos quién es y qué piensa. Bloch explica cómo vivió los sucesos de manera que podamos entender sus palabras, a la vez que justifica cómo ha llegado a ese punto de vista.

La segunda sección, La deposición de un vencido, comienza con una frase que muestra completamente el carácter del capítulo: “Acabamos de padecer una derrota increíble. ¿De quién es la culpa?” Tal y como se anticipa en esta frase, Bloch dedica las siguientes páginas a analizar todo aquello que falló en el planteamiento militar francés, intenta discernir quiénes fueron los responsables y, en general, trata de explicar cómo ocurrió todo.

Por último, la tercera parte y la más larga de las tres es Examen de conciencia de un francés. En las últimas 50 páginas, Bloch posa su mirada sobre la ciudadanía francesa, pues, tal y como expresa con sus propias palabras, “los estados mayores trabajaron con los instrumentos que les dio el país”, y estos vivían en un “ambiente psicológico cuya creación no era su responsabilidad exclusiva”. El escritor cree que es necesario estudiar las deficiencias de la propia comunidad francesa para poder entender lo sucedido en el año 1940.

El autor defiende la tesis de que Francia contaba con dos graves impedimentos que se había impuesto a sí misma. Por un lado, los mandos militares resultaron ser unos incompetentes. En previsión de una nueva guerra con Alemania, decidieron construir la Línea Maginot, una línea defensiva que iba desde Suiza hasta Luxemburgo. No obstante, la frontera del norte quedaba entonces sin asegurar. Además, la estrategia francesa buscaba evitar los combates en suelo galo y sus planes fueron concebidos en consecuencia.

En la Época de Entreguerras, Francia estuvo buscando aliados, sobre todo en el sur y en el este. Sin embargo, el alto mando francés estaba decidido a evitar la guerra, por lo que los militares galos no pudieron ofrecer nada de peso en sus posibles pactos, tal y como quedó reflejado en el Pacto de Múnich. Esto solo fue un mal menor en comparación con el gran problema del ejército francés, que no era de naturaleza estratégica sino intelectual.

El estado mayor galo seguía viviendo en la época de la Gran Guerra, con largas líneas defensivas, planes al detalle y una enorme burocracia que dificultaba una acción rápida y coordinada, lo cual fue determinante y decisivo al enfrentarse ante los alemanes, cuya estrategia se basaba en la velocidad, la independencia y el dinamismo. De este modo, se conjugó la denominada Guerra Fingida, que fue una mala respuesta a la llamada de socorro belga.

Todo esto desembocó en un desastre absoluto, tal y como refleja Bloch: “Los dos adversarios que chocaron en nuestros campos de batalla pertenecían a dos eras diferentes de la Humanidad. En suma, hemos reproducido los combates de nuestra historia colonial, (…) con la diferencia de que, en esta ocasión, los primitivos éramos nosotros“.

Por otro lado, Francia tenía otro grave obstáculo de carácter político y social. Debido a la crisis política, producida por la difícil situación económica del país y al recuerdo de la guerra, se había generado una gran división entre la izquierda y la derecha. Este hecho dividió enormemente la sociedad. Como consecuencia, se produjo una gran inestabilidad durante la década de 1930, que impidió que el país tuviera una gobernabilidad estable.

El único gobierno destacado fue el del Frente Popular de 1936, con Léon Blum a la cabeza. Sin embargo, la férrea oposición de la derecha hacia sus programas reformistas, debido a los problemas de la crisis, llevó a un enfrentamiento ideológico que impidió afrontar correctamente los peligros venideros. Además, los escasos líderes políticos que se lanzaron finalmente a defenderse frente a la amenaza nazi eran acusados de querer llevar a Francia a la guerra.

En el ámbito social, la situación no era mejor. La sociedad francesa desconfiaba del régimen político y de la prensa, a los que consideraban organismos corruptos. Asimismo, la burguesía se enfrentó a las masas, mientras los sindicatos buscaron beneficios a corto plazo. Estos y otros muchos aspectos muestran que Bloch echa la culpa a la sociedad en general, así como a él mismo. El escritor refleja un ambiente de desunión y de fatalismo que desembocó en un profundo derrotismo, ya que el libro evidencia como los grupos políticos y el colectivo militar se rindieron rápidamente ante el ejército alemán, casi antes de haber comenzado la guerra.

Conclusión

Marc Bloch, a partir de sus experiencias y de su estudio, logra hacer un análisis de gran profundidad sobre el hundimiento de Francia en el año 1940. El escritor concluye que las causas del desastre no son de naturaleza material ni numérica, ya que no hacían falta más armas ni más soldados. El problema de Francia era mucho más profundo y grave.

Por un lado, los mandos militares, que con su estancamiento militar y sus rudimentarias estrategias derivadas de la Gran Guerra, su excesiva burocracia y su falta de previsión y de capacidad de decisión, llevaron al ejército francés a la más estrepitosa de las derrotas. No obstante, el problema fue más allá. El autor también culpa a la propia conciencia de los franceses, que los desunió y los sumió en un profundo derrotismo, lo que llevó al país a una derrota fácil.

El análisis realizado por el historiador en La extraña derrota ha sido comprobado por posteriores investigaciones que han confirmado, con los datos que hay disponibles en la actualidad, las afirmaciones realizadas por Bloch. Por ello, la obra tiene una gran utilidad en el ámbito académico actual, tanto por la valiosa información que aporta como por la gran corrección y calidad del autor a la hora de realizarla, pese a las difíciles circunstancias en las que se hallaba. Además, la publicación proporciona una gran información sobre el ambiente social y la intensa sensación de abatimiento en la que se encontraba Francia tras la derrota.

El libro sirve como un claro ejemplo del compromiso que debe ostentar un historiador con el presente en el que vive. Por otro lado, el accesible carácter del ensayo, junto con la propia intencionalidad del autor, hacen que esta obra salga del ámbito académico para dirigirse a la ciudadanía en general, siendo Bloch un ejemplo de ciudadano crítico y comprometido con su sociedad. Todas estas características convierten a La extraña derrota en un libro de gran importancia, tanto por lo que supuso en su momento como por la utilidad que tiene hoy en día.

Bibliografía

BLOCH, Marc. La extraña derrota. Barcelona: Crítica, 2003.

JUDT, Tony. Sobre el olvidado siglo XX. Madrid: Taurus, 2008.

MAY, Ernest R. Strange victory. Vancouver: Douglas & McIntyre, 2000.

CANAL, Jordi. Marc Bloch y la historia presente: La extraña derrota. Revista Historia. 2012, Vol 3.

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