El caciquismo durante el periodo isabelino: las relaciones entre el dominador y el dominado

La etapa isabelina nunca se había caracterizado como caciquil, acunando la Restauración esa denominación. Los años isabelinos siempre se habían distinguido por ser un periodo militarista por la gran cantidad de pronunciamientos acaecidos a lo largo de esta época. De esta forma, he decidido investigar si lo ocurrido en la Restauración era o no una prosecución de lo ya vivido en la etapa isabelina.

El caciquismo se identificaba fundamentalmente en el ámbito político. El gobierno que convocaba las elecciones solía ser el que las ganaba. Asimismo, las coacciones y las presiones hacia los electores se intensificaban cuando la elección estaba reñida. En este caso, el gobierno sacaba todos los mecanismos de poder para hacer vencedor a quien quisiera con la compra de votos o regalando vino a los electores, incluso algunas papeletas eran depositadas con sospechosas manchas de color granate. En otras ocasiones, usaban una manipulación más sútil. Se descartaban las papeletas con los nombres de los candidatos mal escritos o ilegibles y se ocupaban todas las mesas electorales antes de las elecciones para controlar las votaciones.

Las maniobras indecorosas también se producían por culpa del propio sistema electoral, en donde los electores del partido judicial, que no se conocían de nada, eran influenciados por el Gobernador Civil de la provincia para escoger a los diputados que este quería. Antes de las votaciones a diputado, se producían una serie de alianzas fraudulentas, en donde existía un flagrante mecanismo de manipulación electoral. El Gobernador Civil presidía la Diputación Provincial y era el encargado de entrar en contacto con las oligarquías locales para consensuar los pactos.

Los propietarios consolidaron su posición social privilegiada y ocuparon los poderes locales. Esta nueva condición logró establecer una relación de caciquismo con el campesinado.

El Gobernador Civil también designaba las mesas electorales que supervisaban las elecciones. El sistema electoral se aprovechaba de que el elector fuese un iletrado, ya que le rellenaban la papeleta y ponían el nombre previamente determinado ante la incapacidad cultural del individuo.

La monarquía también ejercía un gran poder de influencia. El Real Decreto de julio de 1835 establecía que los alcaldes fueran elegidos por la Corona, por lo que podían ser suspendidos por esta autoridad real mediante cualquier causa y motivo. Esto dio lugar a que durante las elecciones fueran incapacitados si convergían con el candidato no deseado. El caciquismo cobró una amplia dimensión durante la etapa isabelina, en donde este poder de influencia no sólo se reducía al ámbito político.

El caciquismo también existía en cuanto a la relación de la propiedad y respecto a la realidad socioeconómica de la época. Tras la implantación del liberalismo económico, los micromundos rurales vivían con mucha inquietud porque el capitalismo obligaba a ejercer un mercado de producción. De esta forma, no imperaba la agricultura autárquica del autoconsumo. El agricultor se tuvo que adaptar para sobrevivir en este nuevo contexto. El desarrollo del liberalismo económico hacia el mercado de producción surgió por culpa de la desamortización. Este sistema concentró la propiedad en pocas manos y acentuó las diferencias sociales.

Tras la desamortización, los propietarios consolidaron su posición social privilegiada y ocuparon los poderes locales. Esta nueva condición logró establecer una relación económica y social con el campesino a través de los arrendamientos y del trabajo laboral, ya sea como jornaleros o mediante préstamos económicos.

Los progresivos endurecimientos de los contratos de arrendamiento y el incremento de los intereses de los préstamos fueron un quebranto para los campesinos. En este nuevo contexto, el campesinado fue consciente de que su supervivencia pasaba por la aceptación del nuevo sistema liberal, ya que le podía beneficiar a largo plazo.

La articulación del poder local tenía un sentido socioeconómico y la comunidad rural fue consciente de que su subsistencia dependía de la elección de una autoridad local como diputado, por lo que puede decirse que el campesinado aprovechó la representación parlamentaria para lograr diversos privilegios individuales y colectivos.

De manera simultánea, surgió un nuevo método de presión muy eficaz. La prensa se convirtió en un medio de coacción electoral con la llegada del Boletín y los primeros periódicos provinciales, como el Diario de Zaragoza. De esta forma, aparecieron individuos desvinculados del poder, que intervinieron en las luchas y en la manipulación política, usando a la prensa como un portavoz particular.

Bibliografía:

Carmelo Romero Salvador. (1999) La suplantación campesina de la ortodoxia electoral. La historia local en la España contemporánea. Universidad de Zaragoza: Departamento de Historia moderna y contemporánea.

Carmelo Romero Salvador. (1997) Estado débil, oligarquías fuertes, o «las palabras para el Gobernador, los votos para el obispo». En Poder local, élites e cambio social na Galicia non urbana (1874 – 1936). Universidad de Santiago de Compostela.

José María Incausa Moros & Gregorio Briz Sánchez. (2004)  La gestación del caciquismo en Belchite-Cariñena y La Almunia en el reinado de Isabel II. De cuneros y ermitaños. Zaragoza: Institución Fernando El Católico.


Publicaciones Relacionadas

El terrorismo de ETA se convirtió en la Transición en un problema social que creó inseguridad y angustia en el incierto avance hacia la democracia.

El terrorismo de ETA en la prensa de la Transición. El caso de El País

ETA, para imponer sus pretensiones políticas, necesitaba la comprensión y exculpación de la sociedad y el apoyo activo de grupos que actuaran en la legalidad democrática. Por su parte, El País condenó la represión policial, secundó la legalización de los símbolos culturales vascos y defendió la amnistía de los presos políticos, pero nunca preconizó el terrorismo etarra.

Compartir:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Deja un comentario